
Este artículo fue publicado en LinkedIn el 31 de octubre de 2022
Ulpiano definió la Justicia como «la constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno su propio Derecho”, sin embargo ¿Qué entienden las empresas, los consumidores y la genta lega en Derecho por Justicia?, ¿Las empresas reciben el castigo de sus clientes por comportarse de forma “injusta”? ¿Los jueces tienen sesgos? En este artículo mostraré el mundo de la psicología jurídica y los diversos experimentos que se han hecho para responder a estas preguntas y cuáles son sus aplicaciones prácticas del día a día, y cuyas lecciones resultan de gran utilidad, no solo a los operadores jurídicos, sino también a las empresas a los consumidores y al Estado.
La fuente está obtenida de libro “Todo lo que he aprendido con la psicología económica», de Richard Thaler, al cual le dieron el Premio Nobel de economía en 2017 por sus estudios sobre la economía conductual, y la parte de los jueces sobre una noticia de la BBC.
Índice
1. ¿Qué es lo que hace que una transacción económica se considere justa?
2. ¿Las empresas reciben el castigo de sus clientes por comportarse de forma “injusta”?
3. ¿Tienen sesgos los jueces?
4. Bibliografía
1. ¿Qué es lo que hace que una transacción económica se considere justa?
¿Qué hace que una transacción económica sea justa?, eso es lo que quisieron averiguar los economistas Richard Thaler, Jack Knetsch y el psicólogo Daniel Kahneman, para ello decidieron hacer una serie de encuestas en Canadá, donde las personas tenían que responder si la acción era aceptable o injusta. Se intentaba averiguar que consideraba el ciudadano común canadiense como justo o injusto y que acciones de las empresas enfadaban a los ciudadanos.
Por ejemplo “Una tienda de herramientas de jardinería vende palas a 15 dólares. La mañana siguiente a una gran tormenta de nieve, la tienda eleva el precio de sus palas hasta 200 dólares”. El 18% de los encuestados consideraron que era aceptable y el 82% injusto, curiosamente entre los estudiantes de posgrado de economía, al 76% consideraron que era aceptable y el 24% injusto.
Esto cuadra con la idea económica de que las palas acaban en las manos de aquellos que más las valoran (que están más dispuestas a pagar por ella), sin embargo, muestra una brecha entre que entiende el economista y el ciudadano común por una transacción justa.
Otro ejemplo fue con una subasta de las últimas muñecas que quedaban en una tienda (y que eran muy demandadas), a la gente le parecía injusto, salvo que se donara el dinero recaudado a causas benéficas, aunque esto no siempre es así, dado que si cambiamos a la muñeca por medicamentos a la gente le seguirá pareciendo mal, aunque se done el dinero recaudado.
Se llega a la conclusión de que “la percepción de justicia de una acción depende no sólo de a quién beneficie o perjudique, sino también del marco en que se encuadre”. Y se pone de ejemplo la venta de las últimas existencias de unos coches. El 71% de las personas consideran injusto que un concesionario suba el precio 200 dólares a un coche muy popular que está a punto de agotarse, pero solo un 42% de la gente considera injusto que se retire un descuente de 200 dólares en esta misma situación.
Es por ello, que según Richard Thaler “Toda empresa debería establecer como norma que el precio más elevado que se propone cobrar sea el precio <<normal>> y que cualquier desviación a la baja se denominará <<rebaja>> o <<descuento>>. ¿Por qué? Porque la eliminación de un descuento suele recibir muchas menos objeciones que la aplicación de un cargo adicional”.
Tras esto se añade que las percepciones de justicia están muy relacionadas con el efecto dotación (por el que se atribuye más valor a una cosa por el hecho de poseerla, y que es por eso que, si el vendedor empieza a cobrar por algo que tradicionalmente se considera gratis o incluido en el precio, está muy mal visto entre los clientes, por ejemplo, que un bar o restaurante cobre un recargo por sentarse (se supone que la silla viene incluida en el precio).
El hecho de respetar ciertas “normas no escritas” es muy importante cuando tratas con clientes habituales, y en el libro se ponen varios ejemplos, uno de ellos fue la gestión de las empresas en las zonas desbastadas por el huracán Katrina, hubo empresas que subieron mucho los precios de la madera maximizando los beneficios a corto plazo, mientras que otras hasta repartieron provisiones y obtuvieron beneficios a largo plazo gracias a su buena reputación en términos de “justicia” entre sus potenciales clientes.
2. ¿Las empresas reciben el castigo de sus clientes por comportarse de forma “injusta”?
En opinión de Richard Thaler, el quid de la cuestión para saber si las empresas reciben el castigo de sus clientes por comportarse de forma “injusta”, es observar el comportamiento de las empresa de la competencia, “la clave parece estar en lo que ocurre después de que una de las compañías da el primer paso en una dirección considerada como injusta, pues si la competencia sigue su ejemplo, puede que los consumidores se enfaden aún más, pero si han de consumir el producto no les quedará más opción que resignarse”.
Por ejemplo, hace unos días saltó en los medios de comunicación la noticia de una coctelería de Cantabria que cobra 1,50€ por sentarte y no consumir, (por ejemplo, si se sientan en una mesa 6 personas y consumen 4, las otras 2 personas tienen que pagar esa tasa), pues bien, si los demás bares no copian la medida, los clientes (los 4 que consumen pueden ir a otro bar para no obligar a sus 2 amigos a pagar la tasa) descontentos se van a otro bar, pero si lo hacen todos los bares los clientes se tendrán que aguantar. Esto se puede resumir en una frase de un propietario de un hostal de una estación de esquí al que Richard Thaler preguntó los motivos por los que no subía los precios en Navidad, y respondió que “Si exprimes a tus clientes en Navidad no vendrán en Semana Santa”.
A otro empresario, Nick Kokonas, copropietario de uno de los mejores restaurantes de Chicago, le preguntaron las razones por las que no subastaba las reservas, en su lugar simplemente variaba el precio en función del día y la hora (y no más de un 25%, y con gran éxito, dado que las reservas se reservan de manera casi inmediata) y alegó que ““En cualquier tipo de negocio es enormemente importante que, por muy elevada que sea la demanda, no se cobre a los clientes más de lo que vale el producto o el servicio, incluso si el cliente está dispuesto a pagar más”. En su opinión, si un cliente pagaba 2.000 dólares por una cena en Next, era muy probable que se marchase pensando: <<Pues ha estado bien, pero no tanto como para 2.000 dólares>>. En ese caso, según Kokonas, es muy probable que ese cliente no sólo no vuelva nunca, sino que además comparta su decepcionante experiencia con otros clientes potenciales”.
Al margen de las experiencias en las empresas, Richard Thaler, Jack Knetsch y el psicólogo Daniel Kahneman, decidieron hacer unos experimentos en forma de juego (con dinero real) para responder a la pregunta de si estaría la gente dispuesta a castigar a una empresa por comportarse de una manera injusta.
En el experimento, realizado con estudiantes de las universidades de British Columbia y de Cornell, el preguntador recibe 10 dólares en una bolsa y tiene que ofrecer al respondedor como repartir los 10 dólares, y si el respondedor rechaza la oferta ambos se quedan sin nada. Además, ambos tenían que rellenar un formulario. El resultado del experimento fue que “aquellas ofertas que no superaban el 20 por ciento de la bolsa, esto es, 2 dólares e nuestro juego, eran rechazadas de manera casi sistemática”.
Más adelante hicieron un segundo juego, titulado el “Juego del Dictador”, donde una persona tiene 20 dólares, y puede o bien quedarse con 18 dólares y dar 2 a otras persona o bien repartirlo de forma equitativa, este experimento tubo otras variantes, como si preferirías compartir a partir iguales 10 dólares con una persona que previamente repartió el dinero equitativamente, o 12 dólares con la persona que se quedó con 18 dólares y le dio 2 al otro, es decir se pregunta si estás dispuesto a renunciar a X dinero para premiar al compañero que se ha portado bien y castigar al codicioso.
El resultado del experimento fue que el 74% de los alumnos decidió dividir su dinero a partes iguales, y el 81% de los alumnos decidió compartir 10 dólares con un distribuidor justo a 12 con uno injusto.
Las conclusiones de los experimentos fueron que “Por un lado ofrecen una clara evidencia de que en general a la gente le disgustan las ofertas injustas y que está incluso dispuesta a sacrificar su economía para castigar a los que lo hacen. Por otro, no está tan claro que la gente se sienta moralmente obligada a hacer ofertas justas”. La estrategia para maximizar beneficios es ofrecer en torno al 40 por ciento de la bolsa.
Y estos experimentos no solo sirven para saber que entiende la gente por justo o injustos en la vida cotidiana y como pueden ser útiles esas lecciones a las empresas, también le es útil al Estado. En un curioso experimento se decidió enviar a los morosos de Minnesota (EEUU) de decidió enviar una serie de cartas para que pagaran, en unas se amenazaban con acciones legales, pero la carta más efectiva fue una donde se indicaba “que el 90 por ciento de los contribuyentes de la ciudad pagaban sus impuestos a tiempo”.
Más adelante, el gobierno británico se tomó en serio la aplicación práctica de la economía del comportamiento y crearon el EPC (Equipo de Perspectivas Conductuales) donde participó Richard Thaler donde también hicieron un experimento para disminuir la morosidad.
Enviaron cartas a 120.000 contribuyentes que debían al Estado entre 351 y 50.000 libras con un recordatorio del procedimiento de pago y excepto en el grupo de control se enviaron frases empujón del estilo “La gran mayoría de los habitantes del Reino Unido paga sus impuestos a tiempo”, “La mayoría de los habitantes de su zona urbana paga sus impuestos a tiempo”, y “Actualmente es usted uno de los pocos que no ha pagado sus impuestos a tiempo”.
El mensaje más efectivo fue el que combina dos puntos “la mayoría de la gente paga” y “es usted uno de los pocos que aún no lo ha hecho”. Se destaca que “Esta carta logró incrementar en más de cinco puntos porcentuales el número de contribuyentes que pagaron su parte de impuestos en un plazo de veintitrés días”. ¿Funcionaría esta estrategia en España?
Para el que quiera más información les recomiendo que lean el libro “Todo lo que he aprendido con la psicología económica” del premio nobel de economía Richard Thaler, y de donde he obtenido la información de estos apartados.
3. ¿Tienen sesgos los jueces?
¿Tienen sesgos los jueces? Eso es lo que se preguntó la BBC en una noticia cuyo artículo os adjunto al final del artículo.
Se destaca en primer lugar, los estudios de Jeffrey J. Rachlinski profesor de la Universidad Cornell.
En el primero de de los experimentos, “se les presentó a varios jueces un caso hipotético en el que un club nocturno ficticio había violado una directriz sobre ruidos.
A los jueces se les ofrecieron todas las circunstancias y la información legal que necesitaban para fallar sobre el caso, y se les dijo que el club se llamaba como la dirección en la que estaba situado: para la mitad de ellos el nombre fue Club 55 y para la otra mitad fue Club 11866.
«La multa fue tres veces más alta en el grupo en el que el local se llamaba Club 11866», escribió Rachlinski más tarde, y eso ocurrió simplemente «porque 11.866 es un número más alto que 55», dijo”.
En otro experimento, se pidió a los jueces que sentenciaran a dos convictos, cuyos crímenes suponían un año y nueve de cárcel respectivamente.
Los resultados fueron que «Cuando condenaron primero al criminal de la pena de un año, le impusieron al segundo una pena de seis años en lugar de nueve», relata Rachlinski.
«»Al haber condenado poco antes a un hombre a un año, nueve años parecían demasiados, así que redujeron la sentencia para la segunda persona», explica.
«Pero cuando revertimos el orden con otro grupo de jueces y condenaron primero al criminal de la pena de nueve años, al de un año le impusieron una sentencia de dos años, porque uno solo no pareció suficiente»».
Más adelante se hicieron otros estudios donde se concluía que los jueces impusieron penas más cortas cuando las consignaban en meses en lugar de en años.
Como curiosidad, en el artículo se destaca que hasta hay un dicho estadounidense que dice que dice que «La justicia es lo que el juez comió para desayunar».
También se destaca que “Un estudio de 2011, realizado en la Escuela de Negocios de Columbia por el profesor Jonathan Levay mostró que los jueces se inclinan más a conceder libertad condicional después de una pausa para comer, pero no tanto cuando el día se alarga.
Levay y su equipo estudiaron 1.112 decisiones sobre libertad condicional emitidas por ocho jueces experimentados en Israel en un período de 10 meses.
El 65% de los casos en los que los jueces habían comido un snack o habían tenido un descanso para comer recibieron libertad condicional, tal como se publicó en la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Pero a medida que el día avanzó, la tasa de fallos favorables a la condicional bajó gradualmente, algunas veces hasta ninguna, solo para regresar al 65% después de otro descanso”.
Por último, se realizó otro estudio en abril de 2018 donde centrado en el prejuicio de género en más de 500 jueces “(68% hombres, 30% mujeres y 2% sin identificar)”, en EEEU, donde respondieron a cuestiones de género, con estereotipos como que «las mujeres están más interesadas en criar niños» o «a las familias les va mejor si el hombre es el cabeza de familia».
El resultado, publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, fue que “los veredictos de los jueces reproducían sus ideas preconcebidas sobre los roles de género” y que “Lo más inquietante es el hecho de que cuando el equipo de investigadores condujo las mismas pruebas con una muestra de 500 personas comunes encontraron que el sesgo entre jueces es más fuerte que el del público general”.
4. Bibliografía
H. THALER RICHARD.: “Todo lo que he aprendido con la psicología económica” DEUSTO. Segunda edición, octubre de 2017.
Artículo de la BBC titulado “¿Justicia ciega? Los curiosos experimentos que muestran cómo los sesgos afectan a los jueces”
https://www.bbc.com/mundo/noticias-49093065
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