En este artículo voy a hablar del texto “Dificultades de la persuasión”, del filósofo chino Han Feizi, conocido como “el Maquiavelo chino”, y lo que la retórica china puede aportar a la abogacía europea.

Índice

1. Sobre Dificultades de la persuasión y Han Feizi

2. Aplicaciones de “Dificultades de la persuasión” a la abogacía europea

3. Bibliografía

1. Sobre «Dificultades de la persuasión» y Han Feizi

Han Feizi, fue un filósofo chino que vivió entre el 280 a. C y el 233 a. C, cuyas obras fueron recopiladas en el Hanfeizi, del cual “Las escamas invertidas del dragón” es una metáfora que utilizan los autores Juan Luis Conde y Ting Li, sobre el capítulo XII del corpus, titulado “Dificultades de la persuasión”, siendo este documento, que adjunto en la bibliografía, la primera traducción íntegra al castellano de este texto chino.

Respecto a Han Feizi, tal y como explican los autores, “El nacimiento de este personaje se sitúa aproximadamente hacia el año 280 a.C. Es el final de la época conocida como Estados Combatientes, durante la cual siete reinos independientes se encuentran, como bien indica esa etiqueta, en incesante estado de guerra los unos contra los otros, solos o coaligados, en defensa de dicha independencia o en aventuras por la hegemonía. Dicho período concluiría en el 221 a. C., pocos años después de la muerte del propio Maestro Fei (en el 233), con la unificación del país y el fin del clasicismo propiamente dicho”.

A continuación, se explica que “Han Feizi fue un rétor a la manera ateniense, esto es, un hombre implicado hasta el final de su vida en la política activa a través de su papel como consejero real.  Y esto contra todas las dificultades:  la leyenda lo presentaba, igual que al joven Demóstenes, como tartamudo.  Frustrado por la falta de atención que le mostraba el soberano de su país de nacimiento, decidió escribir un libro, cuyo título trasmitido es homónimo de su autor. En sus cincuenta y cinco capítulos alcanzarían forma canónica las ideas políticas en torno a la conservación y el reforzamiento del Estado trasmitidas por la escuela filosófica   conocida   como Fajia, “legismo” (o “legalismo”, como   se   traduce alternativamente en castellano), ideas de un pragmatismo sin fisuras que le valdrían entre los politólogos el apodo de “el Maquiavelo chino”.

Su libro cayó en manos del soberano de Qin, el mismo que, andando el tiempo, llegaría a someter toda China a su poder, impulsaría la construcción de la Gran Muralla y ordenaría formar el asombroso y enigmático ejército de terracota: hoy es conocido como Qin Shihuan, el Primer Emperador”.

Más adelante se explica la diferencia clave entre la retórica china y el mundo greco-romano, donde se indica que “Debemos tener en cuenta que las condiciones de enunciación de la suasoria política son muy distintas en la China antigua y en el mundo greco-romano. El orador ateniense del siglo V a.  C.  hablaba desde el centro del ágora para la asamblea de los varones libres, sus iguales legales por obra de la democracia y situados físicamente a su misma altura; si intervenía fuera del Senado, el magistrado romano del I a.  C.  se dirigía desde una situación prominente del Foro, la tribuna de los oradores (los Rostra), a la masa de ciudadanos-subordinados. Pues bien, en lugar de los discursos de los líderes a sus iguales o a sus subalternos, como en la Europa grecolatina, en la China de los Estados Combatientes la forma más característica de la suasoria política (shuì) se desarrolla en una situación radicalmente diferente: son discursos de los subalternos a los líderes o, más exactamente, al líder único, el rey.

Poco después se señala que “Así pues, el consejero chino del siglo III a. C. intenta convencer a un único oyente, el rey, superior a él y que le observa desde arriba, sentado en su trono que está inexcusablemente orientado hacia el sur.  El orador, enfrentado al soberano, tiene una postura humillada con los ojos vueltos al norte y al hablar no sólo se juega la capacidad de persuasión como el orador griego o el romano, sino también, literalmente, la vida”.

Lo de jugarse la vida, se explica muy bien en el Han Feizi, con un texto muy ilustrativo que cito a continuación:

“Al marqués Yi lo asaron a la parrilla, al marqués Gui lo hicieron tasajo, a Bi Gan le sajaron el corazón, al conde Mei lo hicieron picadillo.  Yi Wu fue encadenado, Cao Ji tuvo que huir a Chen, Baili Zi mendigaba por la calle, Fu Yue fue vendido varias veces como esclavo y a Sunzi le extrajeron las rótulas en Wei. (…) Gongsun Yang huyó a Qin, Guanlong Feng fue ejecutado.  A Chang Hong le hicieron picadillo los intestinos, a Yinzi lo arrojaron a las zarzas, a Sima Ziqilo mataron y su cadáver quedó flotando en el río, a Tian Ming lo trocearon. Mi Zijian y Ximen Bao no querían conflictos, pero fueron ejecutados.  Dong An murió y su cuerpo quedó expuesto en el mercado. Zai Yu no evitó que Tian Chang lo matara. A Fan Ju lo golpearon en Wei hasta romperle las costillas”.

Aunque los jueces no tienen facultad para asar a la parrilla, ejecutar o sacarles el corazón a los abogados, y las solicitudes de amparo a los colegios de abogados son nimiedades comparado con esto, si se puede observar paralelismos con un Tribunal. El Tribunal no es el Ágora ni el Parlamento, el abogado no habla al pueblo en pie de igualdad, sino ante un Tribunal con un Juez o Jueces que deciden, es decir, un número muy limitado de personas, y eso es lo interesante de este ejemplo de retórica china, dado es una retórica dirigida a persuadir a un superior, a diferencia que la retórica greco-latina, tan estudiada en occidente, que se basa en un trato de igual a igual.

2. Aplicaciones de “Dificultades de la persuasión” a la abogacía europea

“Dificultades de la persuasión”, es el capítulo XII del Han Feizi, en el enlace en la bibliografía se puede encontrar el texto íntegro, dado que es un texto, que, si bien se puede adaptar a la abogacía, está enfocado al papel de un consejero, voy a seleccionar aquellas partes que pueden encajar mejor con el uso diario de la abogacía, no obstante, os invito a leer el texto íntegro, que es muy interesante.

Dificultades de la persuasión

1. “Las dificultades de persuadir, en general, no residen en poseer la inteligencia para convencer al soberano, ni en tener elocuencia para aclarar mis opiniones, ni en atreverme a expresar mis ideas con libertad y sin tapujos”.

2. “En general, las dificultades de persuadir radican en conocer el corazón del consultante para poder adecuar a él mis palabras”.

De estas citas se pueden extraer ideas muy útiles, el Tribunal no es el Parlamento, el fin del abogado es ganar el juicio no lucirse con su oratoria en sala. Respecto a las ideas, hay que tener en cuenta a quien se defiende, recuerdo un profesor de penal, que decía que él tenía sus ideas doctrinales (e incluso en algunos temas, defendía posturas minoritarias), pero en el juicio defendía aquellas ideas, doctrinales o jurisprudenciales, que se adaptaban mejor a cada juicio concreto, porque era su trabajo.

Asimismo, hay que intentar “conocer el corazón de consultante”, es decir, del Juez. No obstante, aquí hay que tener mucho cuidado a la hora de obtener y tratar la información, no haciendo perfiles ni bases de datos de personas, respetando las normas deontológicas, y actuado siempre dentro de la legalidad.

Los peligros que acechan al consejero

14. “Quien pretende convencer al soberano de que haga lo que no puede hacer o de que deje de hacer lo que no quiere dejar de hacer, está en peligro”.

Esta cita también es aplicable al abogado, al Juez se le puede intentar convencer, pero no se pueden pedir cosas imposibles o ilegales, y si acepta llevar a juicio un caso claramente insostenible, el peligro vendrá con el cliente una vez que se pierda el juicio, lo cual no quita que la cuestión es que el cliente acabe en una situación mejor que al principio, y una condena rebajada o no tener costas puede ser un éxito.

Psico-estilística: la desconstrucción del orador por parte del auditorio

17. “Si tu argumentación es simple, pensará que eres poco inteligente y torpe; si tu argumentación es minuciosa y detallada, pensará que es excesiva y morosa”.

18. “Si no entras en detalles y generalizas, dirá que eres cobarde e incapaz; si reflexionas sobre cada punto y te extiendes, dirá que eres pueblerino y petulante”.

19. “Estas dificultades de la persuasión no pueden ignorarse”.

Estas citas se aplican tanto a la oratoria como a los escritos, hay que matizarlas. Los escritos (y lo mismo se aplica a la oratoria), deben de ser claros, lo suficientemente detallados para que estén bien fundamentados, pero sin que sea un ladrillo, para que el Juez se entere y ponga interés, el abogado no busca lucirse, sino convencer.

Por poner algún ejemplo, he visto escritos muy largos, pero llenos de generalidades, y vacíos cuando se trata de la fundamentación jurídica, y otros cortos, pero muy detallados que han tenido más éxito, la cuestión es que jurídicamente estén bien fundamentados, y sean claros y amenos.

Orgullo y vergüenza: curso de “mano izquierda”

20. “En general, lo esencial de la persuasión consiste en embellecer aquello de lo que el consultante siente orgullo y disimular aquello de lo que se avergüenza”.

24. “Si quiere presumir de su capacidad, debes enumerar diferentes casos de la misma categoría que le sirvan como referencia, de manera que aplique tus ideas, pero tienes que fingir que no sabes que van a ayudarle a presumir de su capacidad”.

Estas citas se pueden aplicar, por ejemplo, añadiendo a la fundamentación jurídica sentencias de casos parecidos, para ayudar a convencer al Juez, a los cual añadiría la propia sentencia en PDF como documento, que el Juez pueda ver que la citas no son inventadas, y pueda ver la fuente en primera mano.

El triunfo de la persuasión

32. “Cuando el contenido de tus palabras no le contraría y son claras sin restricción, ya puedes actuar con toda tu inteligencia y elocuencia”.

33. “Cuando dominas estas reglas, puedes ya intimar con él sin suscitar sospechas, de modo que estás en condiciones de ejercer la persuasión a fondo”.

Estas citas es un resumen de todo lo expuesto a lo largo del artículo, hay que intentar convencer al Juez con todos los medios que se pueda, e intentar no enfadarle, dado que, aunque el Juez no tenga razón, es mejor, por ejemplo, reformular una pregunta, dado que, en caso de disputa, el que pierde es el cliente.

Los mudables sentimientos del auditorio

52. “Los actos de Mizi Xia siguieron siendo los mismos, pero al principio se le consideró noble y después se encontró condenado porque el amor del soberano se trocó en odio”.

53. “Por lo tanto, cuando alguien goza del favor del soberano, su inteligencia sirve y la intimidad con él aumenta; tan pronto como el soberano le odie, la inteligencia dejará de servir, recibirá condena y se le apartará”.

54. “Por esta razón, quien pretenda contradecir, persuadir, argumentar y comentar, debe estudiar los sentimientos de favor y odio del soberano antes de empezar”.

Estas citas es otra vez dar una vuelta a lo anteriormente escrito, hay que pensar lo que se dice y lo que se escribe, y si sabes la línea jurídica del Juez y su forma de ser, hay que adaptarse para obtener el mejor resultado posible, dado que, como se ha explicado a lo largo de todo el texto, el abogado se dirige a un Tribunal donde debe intentar convencer a un Juez, no a un Parlamento donde lucirse y expresar sus opiniones particulares.  

Analogía: la clave del éxito del orador

55. “El dragón es un animal.  Una vez domesticado, puede ser apacible y la gente puede montarse en él.  Sin embargo, debajo del cuello tiene escamas invertidas que miden un pie. Si alguien se las toca, lo matará”.

56. “También las tiene el soberano.  Los consejeros que pueden evitar sus escamas invertidas están en condiciones de dominar el arte de la persuasión”.

Aquí se compara el gobernante con un dragón, pero igualmente podría ser válido con un Juez, al cual, hay que intentar persuadir, pero donde si se hacen las cosas mal, se obtendrá un mal resultado, todo de ciertos límites, dado que hay pretensiones que son claramente insostenibles y que no son salvables con una buena oratoria, no obstante, es importante que un abogado tenga una buena capacidad de persuasión, ya sea en la oratoria o en los escritos.

3. Bibliografía

Las escamas invertidas del dragón: Traducción y comentario del capítulo 12 del Han Feizi (aportación al estudio de la retórica política en China clásica), Juan Luis Conde y Ting Li, Universidad Complutense de Madrid.

https://www.aaretorica.org/revista/index.php/retor/article/view/121/115