
Hoy 12 de julio es el Día de la Justicia Gratuita y del Turno de Oficio, y para celebrarlo os traigo un relato de mi primera guardia del Turno de Oficio, celebrada el 8 de mayo de 2026. Dicho relato fue presentado al concurso del ICAM “Historias con vocación de oficio”, sin tener éxito, pero he decidido rescatar dicho relato para el blog.
Aprovecho para desear a todos los Abogados y profesionales del Derecho un feliz Día de la Justicia Gratuita y del Turno de Oficio.
MI PRIMERA GUARDIA
En mayo de 2026 tuve mi primera guardia, recuerdo que unos días antes acompañe a un abogado al que conocí en un curso del ICAM, que muy amablemente se ofreció para que le acompañara a su guardia y pueda ver cómo es la asistencia en comisaría, los actos en las secciones de Instrucción de los Tribunales de Instancia de Plaza de Castilla y el trato con los defendidos.
En cuanto a la guardia, comenzó un viernes por la noche con tres asistencias en comisaría, acudí con unos apuntes que tomé en la guardia previa donde asistí como acompañante, el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y la parte de una sentencia del Tribunal Constitucional sobre el acceso a los elementos esenciales del atestado policial que no llegué a utilizar.
Respecto a la sala donde se realiza la entrevista con el defendido, recuerdo la primera comisaría, donde tuve dos intervenciones, era una sala con azulejos grandes y azules que parecía un baño, con una silla escolar para diestros donde me tuve sentar y tomar algunas notas siendo zurdo. Enfrente estaba el policía, que muy amablemente dejó ver el atestado, algo que no sucedió en el resto de comisarías, y procedió a relatar lo sucedido y responder algunas preguntas. Posteriormente vino el primer detenido, al que tuve que asistir y ya que estaba en esa comisaría me tocó una segunda intervención.
A continuación, me llamaron para una tercera asistencia esa noche, ya en otra comisaría donde el policía que me atendió me preguntó si era mi primera guardia, a lo que le expliqué que sí, y me comentó que lo había preguntado porque había llevado los códigos en papel, que además tuve que utilizar para responder a preguntas del detenido, y con eso terminó la asistencia en comisaría de aquel viernes por la noche.
El sábado por la mañana comenzó con una cuarta asistencia en comisaría y posteriormente me dirigí a los ahora llamados Tribunales de Instancia de Plaza de Castilla, donde además recibí al quinto y último defendido esta vez en los pasillos de los Tribunales de Plaza de Castilla, por un presunto delito contra la seguridad vial.
En relación a la estancia en los Tribunales de Plaza de Castilla de aquel sábado, recuerdo los nervios de gestionar cuatro casos a la vez, dado que la declaración del quinto caso se realizó el domingo, la asistencia a la oficina de enlace de la planta baja, las subidas y bajadas de los Tribunales a los calabozos, la preocupación por el riesgo de solapamiento entre los casos, y el estar pendiente de que envíen el atestado de cada procedimiento.
En cuanto al solapamiento se dio una situación curiosa y es que me citaron para dos conformidades a las dos de la tarde, en dos Tribunales que estaban en la misma planta, uno enfrente del otro. La solución que encontré fue presentarme al Tribunal donde me habían avisado en primer lugar, pero resulta que en ese tiempo el otro Tribunal ya tenía todo preparado y solo faltaba la firma, por lo que mandaron un funcionario al Tribunal de enfrente, donde estaba, para que fuera al segundo Tribunal y realizara la firma y a su vez el funcionario se quedó en el primer Tribunal para avisar y que la ausencia no me hiciera quedar mal. Posteriormente regresé al primer Tribunal, y poco después se celebró la segunda conformidad.
Otra diferencia que observé fue el modo de actuar con las conformidades, mientras en un Tribunal era todo escrito y nunca llegué a ver a Juez, simplemente accedí al despacho de la Fiscalía y después se firmó la conformidad dentro del Tribunal, en el otro se celebró una breve vista, además de hablar previamente con la Fiscalía en relación a una posible conformidad que en ambos casos se consumó.
El tercer caso terminó con una venia ese mismo sábado, una vez terminada la declaración judicial, donde me llamó un abogado para solicitar el cambio de letrado por otro privado y que acepté.
El cuarto caso fue el más complejo, hubo un supuesto robo que la denunciada negaba haber cometido, la Fiscal trasladó su oferta de conformidad, que la denunciada rechazó, se celebró la vista, y finalmente acabó en una transformación en un juicio por delitos leve de daños, fue el caso más intenso y humano, dado que la denunciada se arriesgaba a una solicitud de pena de más de dos años de prisión y a pesar de ello decidió seguir adelante porque insistía en no había robado nada, punto que quedó claro en la vista, y ante la debilidad de la acusación se transformó un juicio por delitos leve con una posible pena mucho menor.
Para finalizar la sesión del sábado, me voy a centrar en el papel de la oficina de enlace que se encuentra en la planta baja. Hay que destacar su apoyo a los abogados, dado que puedes saber si el juicio que tienes es o no rápido, a través de una tabla que tienen en la oficina y que actualiza diariamente, que también se encuentra en la sala de espera de los abogados en los calabozos, igualmente te informan si el detenido ha llegado o no a los calabozos de Plaza de Castilla, además de resolver otra clase de dudas comunes.
Finalmente terminé aquella larga jornada del sábado y me tomaron una foto en la Plaza de Castilla con los Tribunales en el fondo como recuerdo de aquella primera guardia, que además era un día lluvioso.
No obstante, aunque la guardia de veinticuatro horas que empezó a las diez de la noche del viernes había terminado, todavía quedaba una declaración el domingo en relación con el quinto caso, por lo que el domingo regresé a Plaza de Castilla.
Aquel domingo estuve esperando en la sala de espera de abogados en el sótano durante un largo tiempo para hablar con el detenido antes de la declaración judicial. En ese tiempo pude hablar con varios abogados, incluyendo los abogados del resto de los presuntos implicados en la pelea, que es de lo que trataba el caso, y donde se decidió no declarar, a destacar que estuve hablando un rato con una compañera abogada que también era su primera guardia, además de compartir caso, dado que representaba a otro denunciado, y fue una mañana con varios abogados primerizos en las guardias.
Esto tuvo sus consecuencias, dado que, además de beneficiarnos el retraso, puesto que nos informaron de que no iba a denunciar ni la presunta víctima ni el testigo, y tampoco declararon los denunciados, por lo que el acaso acabó en sobreseimiento, la Jueza, una vez que estaba claro que el caso estaba cerrado porque nadie iba a declarar, amablemente estuvo explicando a los cinco abogados de la defensa, en su mayoría primerizos con las guardias, algunas cuestiones generales de los procesos.
De aquel proceso también hay que destacar que pude hablar con mi defendido en el calabozo antes de la no declaración en sala, donde se acordó que no declarara, pero a pesar de ello, cuando la Jueza le preguntó si quería declarar todavía recuerdo la mirada que me lanzó, a lo que tuve que tuve indicar con la cabeza que no, por lo que no declaró, y como expliqué anteriormente, el caso se sobreseyó.
También hay que añadir, que en aquella guardia pude aprender el funcionamiento de los calabozos, tales como la lista donde hay que firmar, el cartón que hay que coger, o por donde se entra y se sale, asunto también importante.
Por último, aunque para este relato he utilizado el término calabozo por ser el término más conocido, actualmente, además de que los Juzgados son Tribunales de Instancia, previamente también se cambió el nombre a los calabozos y ahora son ACUDE (Áreas de Custodia de Detenidos), por lo que, si en alguna ocasión el policía o el funcionario del Tribunal de Instancia utiliza ese término, es posible que no hable de acudir a un sitio, sino del calabozo, punto del que advirtieron en un curso del ICAM, no obstante, en aquella guardia nadie usó el nuevo nombre.
Para finalizar, una vez que salí del edificio de los Tribunales de Plaza de Castilla y regresé a casa, estuve el resto del domingo rellenando, escaneando y subiendo la documentación, dado que el papeleo también forma parte de la guardia.
Y así fue como acabó aquella primera guardia, que duró desde la noche del viernes, con las primeras asistencias en comisaría hasta el domingo por la noche, cuando terminé de subir la última documentación a la plataforma del ICAM, y con experiencia completa, acudiendo a tanto comisaría como a Tribunales y con cinco designaciones, el máximo permitido.
Actualización: El juicio por delito leve de daños terminó en sentencia absolutoria, y a destacar la escasa cuantía del pleito, dado que fue un juicio por un candado valorado en 15 euros.
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